La mitad de los nuevos actos de jurisdicción voluntaria son las bodas y divorcios ante notario

El 23 de julio de 2020 se cumplieron cinco años de la entrada en vigor de la Ley de Jurisdicción Voluntaria, la cual ampliaba las competencias de los notarios ya que les permitía desjudicializar varios asuntos que no eran propiamente litigios. Desde dicha fecha hasta abril 2020, los notarios españoles han realizado más de 131.000 nuevos actos de jurisdicción voluntaria, con un aumento del 80% entre julio 2019 y abril 2020, con respecto al primer año completo.

El 54% del total han sido la celebración de matrimonios (35.619) y separaciones o divorcios (35.784). Representando un total de prácticamente 72.000 parejas, siempre y cuando los cónyuges estén de acuerdo y no haya hijos menores a su cargo ni personas con la capacidad modificada judicialmente. Durante estos 5 primeros años de vigor de la ley, se ha triplicado la celebración de matrimonios ante notario (de 2.390 a 7.042) y respecto a las separaciones o divorcios se han incrementado un 62% (de 4.344 a 7.733). En el caso concreto de los divorcios, el notario, del mismo modo que hacía el juez, comprueba que el convenio regulador de la suspensión de la vida en común acordado por las partes se atiene a derecho y es equitativo para los dos miembros de la pareja, es decir, que no incluye aspectos que discriminen a uno de ellos y lo incorpora y protocoliza dentro de la escritura pública de divorcio.

El 20% siguiente está formado por actos sucesorios: declaración de herederos abintestato (sin testamento) de herederos colaterales y la realización del inventario antes de decidir si se acepta o se renuncia a una herencia (este acto se ha incrementado un 42% durante los cinco años de vigor de la ley). El porcentaje restante se distribuye entre varios actos como la conciliación, la reclamación de deudas dinerarias no contradichas o los expedientes de dominio, entre otros. Uno de los actos de jurisdicción voluntaria más demandado por los ciudadanos es la declaración de herederos directos cuando no existe testamento (declaración de herederos abintestato), ascendientes, descendientes y cónyuges, aunque este acto ya era competencia de los notarios antes de la entrada en vigor de la LJV. Con la entrada en vigor de dicha ley, se ampliaron las competencias de los notarios en las declaraciones de abintestato a parientes colaterales, como hermanos, sobrinos, tíos o primos de una persona fallecida. Es un servicio aún poco conocido por la sociedad, aunque comparando los datos del quinto año con el primer año de vigencia de la ley, se ha incrementado un 13%. En materia de sucesiones otra novedad que incorporó la ley fue la posibilidad de que varios herederos, cuando el reparto de la herencia está siendo obstaculizado por otro de ellos, puedan acudir al notario para que envíen a este último un acta de notificación y requerimiento, dándole un plazo de 30 días naturales para que pueda decidir si aceptará o renunciará su parte. En el acta también se le advierte que si no manifiesta su voluntad en el plazo concedido, la herencia se considerará aceptada sin tener que acudir a los tribunales. Desde la entrada en vigor de la ley, este acto se ha triplicado.

Fuente: www.notariado.org

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